Yerba mate

  • Diversos aportes históricos refieren que serían los pobladores originarios de la provincia de Misiones, específicamente indígenas guaraníes quienes transmitieron a los españoles la forma de consumir la yerba mate en infusiones.
    Los primeros cultivos de este árbol silvestre fueron realizados por los sacerdotes jesuitas promediando el siglo XV. Con el correr del tiempo la producción de yerba mate en las reducciones jesuíticas se constituyó en una fuente importante de recursos económicos.
    Luego de la expulsión de los jesuitas hacia fines del siglo XVI con el abandono de las reducciones volvieron a realizarse cosechas en yerbales silvestres con un manejo de tipo forestal muy dificultoso, costoso y de baja rentabilidad. Recién a inicios del siglo XX comienzan a afianzarse nuevamente los yerbales cultivados como fuente de materia prima.
    El cultivo permite un manejo más adecuado, disminuyendo el esfuerzo humano y aumentando la productividad. La conformación de las plantas es totalmente distinta a la que se presenta en el bosque nativo. Los avances posteriores permitieron incluso la adaptación de yerbales incluso para cosecha mecánica. Esto incluyó conformación de plantas más bajas, mayor densidad de plantas y por ende de follaje por hectárea. Una medida de este cambio para yerbales implantados ya hacia 1980 es que en promedio se duplicó la cantidad de plantas por hectárea pasando de las 1000 plantas tradicionales a 2000 o más con resultados altamente satisfactorios desde varios puntos de vista técnicos, económicos y ecológicos.